FANDOM


Reservas y Ahumados

Una receta mágica - Emilio Villafañe*

La urgencia por conocer recetas o fórmulas mágicas se contradice con la necesidad de trabajar las ideas, de generar imágenes propias. Los procesos, salvo los militares, son indispensables para la construcción de los proyectos.

Les cuento una experiencia que me permitió incorporar recursos para expresar ideas, sentimientos. Serafín López Fabián, nacido en Perú, ceramista, filósofo y amigo, me enseño una técnica decorativa de origen precolombino, que nos permite con mínimos elementos, trabajar la superficie de una cerámica intentando dejar rastros de nuestro lenguaje.

Es necesario contar con un objeto (en lo posible bruñido) bizcochado (900° C), mezclar en partes iguales arcilla y chamote (arena) agregándole agua (80%) con la densidad similar a la de un engobe y aplicar sobre la superficie como una reserva que proteja la superficie que queremos mantener de color del bizcocho. Dejar secar y luego sobre una parrilla negrear con papel de diario. La calidad del negreado es proporcional a la paciencia; cuanto mayor sea el tiempo de exposición al fuego más intenso será el negreado. Esta reserva se retira fácilmente con agua y nos permite volver a reservar y negrear para obtener transparencias. Esta técnica tiene, a mi gusto, la posibilidad de trabajar las imágenes, los diseños, como en un pizarrón. Puedo borrar tantas veces como quiera y los materiales tienen un costo muy bajo: arcilla, chamote o barro, arena y papel de diario (que por lo general es conveniente quemarlos por lo que informan). A esto hay que sumarle lo más valioso: que imagen o diseño queremos expresar. En esto debe ocuparse el mayor tiempo, bocetando las ideas, trabajándolas hasta lograr una que alcance a conmovernos.

Esta es la receta y le agradezco a mi amigo Serafín por su generosidad.

  • Rector del Instituto Municipal de Cerámica de Avellaneda.[1]


Fuente Editar