Por amor a la Tierra/Los alumnos/La nueva casa
Discusión0< Por amor a la Tierra | Los alumnos
Hacia 1993 se produjeron varios cambios importantes en mi vida. Poder acceder a una vivienda propia fue uno de ellos. Ubicada por calle Viamonte, a escasos metros de la casona de calle Necochea, la nueva casa me permitió formar un hogar donde tener además un pequeño taller.
Muchos alumnos de la etapa del viejo taller me siguieron, aunque siempre quedó la añoranza de la antigua casona, donde pudimos experimentar el sabor único de las horneadas de leña. Allá quedó el hornito de rakú, plantado en el sitio, a la espera de la demolición del inmueble...
Nino siguió haciendo sus figuras, Alicia Arijón continuó sus esculturas tan peculiares, Gabriela Curten con sus piezas en torno, Noni con sus piezas de rakú...
Poco a poco y por diversas razones, los alumnos del taller de Necochea fueron dejando, y de ese grupo hoy sigue Blanca, mi alumna decana. Los engobes son su amor en la cerámica, y son raras las veces en que usa esmaltes para sus trabajos. Nuevos alumnos se sumaron. Si el taller de Necochea se caracterizó mayormente por el trabajo manual y escultórico, las nuevas camadas vinieron en busca de aprender el trabajo a torno. La magia del torno parece haber reverdecido en estos últimos tiempos.
Lamentablemente ahora las dificultades de su visión la han obligado a abandonar esta actividad; pese a ello, a sus 85 años, la llama de su espíritu sigue encendida.
Me resulta imposible relatar todo lo que querría sobre los alumnos que han pasado por el taller, han sido tantos que la lista sería interminable. Me queda un buen recuerdo de la mayoría de ellos.... lo demás es historia actual, que voy contando en mi blog a medida que vamos trabajando.
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