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Introducción.
Rosario, 16 de octubre de 2011.
Cuando a principios de este año, S. Domingo (Kidoma) administrador y creador de este sitio, me escribió un mail diciendo que le gustaría ver mi blog editado en forma de libro, al principio me sorprendí... luego le pregunté cómo era eso y me dijo que su propuesta era hacerlo en la web, en esta wiki.
Al preguntarle porqué le parecía importante hacer este trabajo, su argumento fue que en la Cerawiki el material podría perdurar más tiempo que en el blog, que un día puede desaparecer y perderse. Estuve de acuerdo y desde mayo de 2011 he ido subiendo el material del blog a la wiki, siguiendo un índice armado a modo de prueba por el amigo Domingo.
A poco de empezar la tarea me dí cuenta de algo: algunos temas, como los encuentros de ceramistas en Argentina, los había rozado solamente, siendo que son una de las experiencias más enriquecedoras que conozco en este campo.
Me propuse entonces agregar el material que pudiera desde mi experiencia de haber participado en varios, en algunos caso como organizador.
Teniendo en cuenta además que mucho del material del blog es anécdota del taller, que les interesa a mis alumnos más que nada, muchas entradas las dejé de lado. En su lugar puse lo que me parece esencial de las distintas etapas del taller, ya que las inquietudes de los alumnos han sido una de los más importantes motivaciones para mi trabajo.
El material acerca de las técnicas cerámicas da cuenta de mis investigaciones personales, así como de experiencias colectivas surgidas de talleres a los que asistí, o trabajos hechos con los alumnos.
Con todo el trabajo terminado, surgió la necesidad de darle un fundamento a todo esto: la mejor justificación es tal vez la respuesta que me dan los lectores del blog a través de sus comentarios, muchos de los cuales tiene este tenor:
"Muchas gracias por este magnífico Blog; por compartir y
por también a distancia seguir ayudando con tus enseñanzas.
Un abrazo, C."
Mi intención al crear el blog fue justamente esa: compartir y difundir conocimientos, y alentar así a más personas a seguir este apasionante camino que es la cerámica artística.
Yo creo que una de mis mayores fortalezas como docente es, no tanto mis conocimientos del tema (terreno en el que me sobrepasan muchísimos ceramistas), sino el entusiasmo y amor por la cerámica que transmito al alumno, gracias a lo cual algunas personas se hayan metido de lleno a ejercer este oficio. Otras han disfrutado de venir a los cursos, para irse luego enriquecidos, aunque no formen su propio taller.
Tal vez una anécdota de mi infancia resulte aclare el porqué de esta inclinación mía a compartir. Siendo aún un chico de nueve años me interesé por la arcilla y un amigo de mi padre que tenía una fábrica me acercó algo de pasta cerámica. Hice algunas vasijas modeladas que no se llegaron a hornear. Mi padre me trajo unos objetos hechos por este hombre, que estaban esmaltados. Le pedí a mi padre que le preguntara qué era lo que recubría las cerámicas, y este señor respondió que no me lo podía decir porque era "un secreto industrial". Me produjo risa la respuesta, ya que no entendía porqué tanto misterio; y a los pocos años tras hacer mis primeros pasos en la escuela de Bellas Artes de Montevideo descubrí que eran sencillos vidriados crudos de plomo de baja temperatura, coloreados con cobre, hierro, etc.....
A lo largo del tiempo he visto que todo este problema del secretismo esconde un tema de poder, o más bien de miedo a perderle: es como que "si yo solo sé de qué se trata, nadie puede desplazarme de mi sitial, soy "importante"... en suma, el Ego en su más pura esencia. La otra razón, de índole puramente económica (la competencia comercial, etc.) no deja de ser una razón egoísta. Puede argumentarse a todo esto que el hecho de compartir conocimientos, también sería una forma de "inflar" el propio ego... Ante esto no me queda más remedio que recurrir a exponer una de las ideas que he tomado como guía en esta vida:
Tengo una muy particular opinión acerca de la naturaleza del pensamiento. Yo creo que las ideas no le pertenecen a ningún individuo: se generan en un plano sutil, al cual no estamos acostumbrados a percibirlo de manera consciente. La aparición de descubrimientos de manera simultánea, es una de las cuestiones que me han llevado a pensar que esto es así. Los descubrimientos casuales, para mí no son tales: como en el caso del esmalte que denominé "Serendipia", muchas veces me ha pasado encontrar como "por casualidad", la respuesta a un problema. Creo que la mente inconsciente trabaja a nuestro favor, y que debemos escucharla. Creo además que esa parte de la mente es algo que nos conecta con todo lo que existe.
Pienso también que quien no comparte sus experiencias no sólo está siendo poco generoso, sino que además va empobreciéndose, de acuerdo con lo dicho por Don Atahualpa Yupanki:
"La monedita del alma, se gasta si no se da"
Antes de terminar, quiero agradecer al amigo S. Domingo el haberme propuesto la idea de llevar adelante esta labor, y por la paciencia que tuvo con mis torpezas en la edición.
Espero, en definitiva, que este trabajo genere en quienes lo lean el entusiasmo y la fuerza de voluntad necesarios para adentrarse y continuar en esta técnica, tan maravillosa pero plagada también de dificultades.
Dante Darío Alberro.
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